Desde una mirada que retrata la formación comandos dentro de un cuartel en el VRAEM, Paolo Tizón expone cómo son, qué buscan y cómo se sienten aquellos jóvenes que se internan en la experiencia militar, que es conocida por entrenarlos para borrar cualquier huella de su individualidad con la finalidad de que logren acatar cualquier orden. Su puesta en escena revela un nivel de intimidad único en un espacio extremadamente masculino.